En sus primeros pasos como director, Luis Ospina se nota una cercanía al cine experimental y también de tipo documental, dado que sus primeras películas fueron desarrolladas mientras cursaba Cinematografía en la Universidad de California (1969), esto se puede ver reflejado en películas como:
· “Bombardeo a Washington”: Capital norteamericana es bombardeada, basándose en escenas grabadas de Segunda Guerra Mundial.
· “Oiga, Vea”: Retrata la cara oculta de los Juegos Panamericanos, celebrados en Cali.
Un acercamiento a películas con un guion claro y estructuras teatrales se puede observar en “Asunción”, en la cual se desarrolla la historia de una sirvienta que se venga de sus patrones por los tratos recibidos. Esta película se destaca ya que fue desarrollada con ansias de ingresar al mercado, pensando en las recientes leyes de sobreprecio impuestas por el gobierno de Colombia para incentivar el desarrollo del cine propio (1). Esta ley aumento la producción de cortos en Colombia, pero la utilización del concepto de miseria se hizo frecuente, Ospina no estuvo al margen de esta situación y en conjunto a Carlos Mayolo crearon la película “Agarrando Pueblo”, criticando esta situación, volviendo al cine de tipo independiente y documental y crítico que lo caracterizaba.
Otras incursiones en el cine de Ospina, tienen que ver con la literatura de violencia, en una película llamada Pura Sangre, basada en el “Monstruo de los Mangones”, personaje que sembró terror en Cali, cobrando la muerte de un niño y otras 28 personas.
Para Luis Ospina el humor dentro del cine es un factor muy importante, ya que por medio del humor se pueden demostrar descontentos al realizar burlas de las situaciones que ocurrieron, esta arma a su vez provoca una opinión del público y este punto es lo que le interesa y destaca Ospina, ya que sus películas se destacan por ser de final abierto, para provocar una discusión.
Esto lo realizo a través de cine experimental, documental de tipo más bien critico como se mencionó en el desarrollo de este artículo, pensando en el público, pero no buscando la aprobación de este, ni tampoco interesado en lo económico, ya que se busca hacer un propio camino y destacarse en esta senda, creando un público propio atraído por las cosas con que se identifiquen en la película, nombres, lugares, formas de hablar, entre otras cosas.
Películas de bajos presupuestos, con actores sin experiencia, pero con un gran profesionalismo técnico y un estilo marcado por parte de Luis Ospina, han logrado destacar en el cine colombiano, creando y marcando el camino para un nuevo cine independiente, con identidad.
(1) Higuita, A. (2015). La Ley del Sobreprecio y el cine documental en Colombia, 1972-1978. Recuperado en: http://www.festicineantioquia.com/index.php/56-festicine/festicine-colombiano/festicine-colombiano-versiones-anteriores/11-festival-de-cine-colombiano-de-medellin/216-la-ley-del-sobreprecio-y-el-cine-documental-en-colombia-1972-1978
(2) Cinemateca Distrital. (1983). “No. 10 - junio 1983 - Luis Ospina: Cuadernos de Cine Colombiano” Recuperado en: http://listas.idartes.gov.co/pmb/opac_css/index.php?lvl=b ulletin_display&id=154

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